… nos dimos cuenta de nuestros errores, las consecuencias de estos, a quienes afectaron y tal vez como pedir disculpas o corregirlos.
… no nos reímos a carcajadas, que no pensamos el porqué dejamos de hacerlo, y mucho más, que no hacemos algo para disfrutar de la risa.
… dejamos de ayudar a un desconocido, de darnos un tiempo para los demás, y olvidarnos de nosotros mismos aunque sea por un momento.
… realmente vivimos la vida, que nos sentimos vivos, y que no somos tan solo unos seres suprimidos por la rutina.
… nos vemos siendo verdaderamente libres, haciendo lo que queremos y no lo que la sociedad y los demás imponen.
… ya no sabemos que decir, que escribir, que hacer, y que no se nos ocurre nada, ¡YO, YA NO TENGO TIEMPO PARA DECIR LO QUE SIENTO, PERO SEGUIRE ESCRIBIENDO COSAS COMO ESTAS!
CONTINUAREMOS…